LOS SOÑADORES NUNCA PUDIERON SER DOMADOS |
PROVEHITO IN ALTUM

Son las nueve menos cuarto, acabo de abrir los ojos y el sonido de un arroyito de agua bajando por la vorágine que rodea esta cabaña va al compás de mi alma. Me levanto, un perro color cenizo me saluda y me acompaña al vórtice de un camino que da con el Cañón de Chicamocha. Doy gracias a Dios por sentir el cielo en el pecho, una bocanada de aire entonces es más una prueba de paraíso divino. Por mis venas corre la muestra de que el amor también es líquido, y tu recuerdo es solo el impulso del torrente que rebelde se apodera de mi cuerpo.

Hoy todas las cicatrices son marcas de una guerra que con honor el amor pudo superar. La nostalgia la dejé en los bolsillos de un pantalón viejo y el equipaje lo abandoné para zarpar a otros puertos.

El calendario me recuerda que es día primero, te quiero escribir más de doce canciones, te quiero hacer protagonista de mis novelas y mis oraciones. Que el olvido ya no sea parte de mí, y recuerda que, aunque estemos lejos: tú sabes lo cerca que estoy de ti.

Bogotá DC. Fonseca. 11:42 pe eme.

salyluz:

Que la soledad sea mi compañera.
Que yo tenga el valor de enfrentarme.
Que yo sepa quedarme con la nada
y todavía sentirme llena,
plena de mundo.

Clarice Lispector

Doce grados hace afuera, no se asemeja a la helada que hace aquí dentro del pecho. Vendaval de emociones que de vez en cuando ha de llegar para limpiar las hojas secas de un otoño que no pudo ser. Bumbury tiene razón: ningún mar en calma hizo experto a un marinero y mis cicatrices son, de geografías varias. Las grandes canciones son las que necesitamos, ritmo sincopado de las suelas de tus zapatos. Quiero vivir sin la palabra urgente por delante, quiero tomarme a sorbos pequeños la vida, aunque parezca que el brillo terminó, los vestigios de la infancia han termino y prisioneros estamos. Fe.

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